domingo, 24 de marzo de 2013

Desencanto

Michael e Inessa Garmash
      Yo quisiera quererte como antes te quería,
      y sentirte, como antes, en todo consecuente,
      yo quisiera decirte: te quiero todavía...
      y recibirte, al fin, con ánimo sonriente.
      Yo quisiera tomar tu mano con la mía,
      y llevarlas fraternas, como antes, a mi frente,
      guardándote a mi lado, junto a mí todo el día,
      saber que estás conmigo, aunque te halles ausente.
      Pero ya no es posible que esta dicha suceda,
      desde que el desencanto se apoderó del alma,
      y pienso que vivir así, tampoco pueda...
      Porque quiero querer y mi amor se resiste,
      porque quiero esperar, cuando no tengo calma,
      porque quiero reír y por siempre estoy triste.

      "Desencanto"
      Marilina Rébora

lunes, 4 de marzo de 2013

Si nada queréis de mi...

Richard Bergh
      Si nada de mí queréis,
      ¿por qué os acercáis a mí?
      y si así me enloquecéis,
      ¿por qué me miráis así?
      Si nada de mí queréis,
      ¿por qué os acercáis a mí?

      Si nada intentáis decir,
      ¿por qué mi mano apretáis?
      Del hermoso porvenir,
      de la dicha en que soñáis,
      si nada intentáis decir,
      ¿por qué mi mano apretáis?

      Si queréis que aquí no esté,
      ¿por qué pasáis por aquí?
      Sois mi afán y sois mi fe;
      tiemblo al veros ¡ay de mí!
      Si queréis que aquí no esté,
      ¿por qué pasáis por aquí?
"Canción II"
Víctor Hugo

martes, 19 de febrero de 2013

Soy una dama que oscila...


Vicente Romero
Soy una dama que oscila
entre la Implicación
y la Distancia.

Una Curruca de los Juncos
que teje argumentos.

Cuando niña
bebí
La Leche del Materialismo.

Hoy vivo
entre las cuatro
paredes
de mi Imaginación
y hago chanzas
sobre la delgadez
de mi Espíritu.

Tengo un mundo
y también
está
en
guerra.

"Soy una dama que oscila"
               Elsa López




domingo, 13 de enero de 2013

El pequeño mensaje que quedara en la puerta...

      William Waterhouse

      Se lo ha llevado el viento, esa mano de olvido,
      el pequeño mensaje que quedara en la puerta;
      se fue sobrevolando, como ebrio o perdido,
      la rumorosa calle, en la tarde desierta.
      Allá irá, todo alma de amor estremecido,
      náufrago diminuto con dirección incierta,
      agonizante espíritu, el que pudo haber sido
      alegría del ser que lo aguardaba alerta.
      Diría: "¡Te recuerdo!" o, tal vez, "¡Hasta nunca!"
      "Te llevo por los días guardada en mi memoria".
      O quizá: "Amor mío, me voy con el crepúsculo..."
      Mas nada ha de saberse pues así queda trunca
      toda posible hipótesis sobre la dulce historia,
      que el papel se perdió, tan grande y tan minúsculo.

      "El mesaje perdido"
      Marilina Rébora

lunes, 8 de octubre de 2012

Presentimiento

Carl Vihelm Holsoe
Durante muchos días me seguiste.
En el canto del pájaro, en las sombras,
en las modulaciones del espacio:
aprendí a conocerte.
Yo sentía tu luz atravesarme
como una flecha de oro envenenada.
Te desobedecía arrepentida.
Me hablabas en secreto.
En los espejos rotos, en la tinta
azul de los cuadernos que dejabas
sobre la mesa de mi dormitorio.
Yo temblaba al mirarte, yo temblaba
como tiemblan las ramas reflejadas
en el agua movida por el viento.
Ahora que conozco tus señales,
tu piel y tus orejas, tu semblante,
no trataré de desobedecerte,
y me arrodillaré frente a tu imagen,
implacable sibila que me sigues.

"Presentimiento"
Silvina  Ocampo

martes, 14 de agosto de 2012

Amor es...

Daniel Gerhartz
Amar la gracia delicada
del cisne azul y de la rosa rosa;
amar la luz del alba
y la de las estrellas que se abren
y la de las sonrisas que se alargan…
Amar la plenitud del árbol,
amar la música del agua
y la dulzura de la fruta
y la dulzura de las almas dulces….
Amar lo amable, no es amor:

Amor es ponerse de almohada
para el cansancio de cada día;
es ponerse de sol vivo
en el ansia de la semilla ciega
que perdió el rumbo de la luz,
aprisionada por su tierra,
vencida por su misma tierra…



Frag. de "Amor es"
Dulce María Loynaz




domingo, 12 de agosto de 2012

Esas quejas del piano...

Josef Danhauser (1840) 
A intervalos desprendidas,
sirenas adormecidas
que evoca tu blanca mano,
no esparcen al aire en vano
el melancólico son;
pues de la oculta mansión
en que mi pasión se esconde,
a cada nota responde
un eco del corazón.

     "Esas quejas del piano"
Gustavo Adolfo Bécquer